Se ha marchado demasiado pronto. Aún le quedaba
mucho por hacer y ella lo sabía. Y casi todo
por y para Sanlúcar. Porque ella volvió a
Sanlúcar en los años 60 y recogió el testigo
de sus antepasados, de todos los Guzmanes
desde el siglo XIII, eso sí, con una inusitada
renovación.
En su casa, el Aula Gerión se reconstituyó como
asociación cultural en 2002, ante los
desastres que estaba sufriendo el Patrimonio
Histórico de Sanlúcar. Desde aquel momento fue
socia de nuestro colectivo hasta su último
día. Su hospitalidad fue inmensa con muchas
personas de todo el mundo. En su casa nos
hemos reunido multitud de veces. Y también en
esa preciosa galería renacentista del palacio
ducal hemos entregado los Premios al
Patrimonio Histórico durante los dos últimos
años.
De ella aprendimos mucho. Teníamos mucho que
aprender de su grandeza humana, de de su
elevado sentido de la justicia y equidad, de
su constante lucha por las libertades
democráticas y por los derechos fundamentales
del individuo. Teníamos mucho que aprender de
su coherencia vital, de su tesón, de su
sabiduría de la historia y, sobre todo,
teníamos mucho que aprender de una persona que
se dejó la piel en revitalizar el viejo
palacio ducal y uno de los archivos más
importantes de Europa, nuestra historia, la
historia de todos. Y, por supuesto, teníamos
mucho que aprender de su defensa apasionada de
la riqueza artística y patrimonial, no sólo de
Sanlúcar sino de otros diversos pueblos y
ciudades.
A ella debemos la recuperación de este principal
monumento de la ciudad: el Palacio Ducal.
Mimado hasta los más ínfimos detalles, desde
el encerado del último sillón, hasta la
espléndida brillantez dorada del metal. Puso
en valor el Monumento y lo abrió a todos. Al
tiempo, la apertura de una hospedería y una
cafetería hacen más grata la estancia en ese
rincón barrioalteño. Además de ayudar a muchas
personas desfavorecidas, cedió la iglesia de
la Merced al pueblo de Sanlúcar para usos
culturales y, luchadora incansable, rescató lo
que antes nadie conocía: el Alcázar árabe de
Sanlúcar. Nada más y nada menos.
Hoy la Casa Ducal está abierta a todos para que
podamos disfrutar de las numerosas obras de
arte que encierran sus vetustos muros, que
ella sabía y quería para toda la ciudadanía. Y
por eso dejó en marcha la Fundación Casa de
Medina Sidonia, todo un alarde de generosidad,
de cuyo Consejo Asesor forma parte el Aula
Gerión por expresa voluntad de su fundadora.
Si, se ha marchado demasiado pronto, pero en
muchos de nosotros ha calado para siempre su
espíritu rebelde y luchador, su extraordinaria
tenacidad, sus valores vitales de libertad,
igualdad y humildad. Esta huella permanecerá
con fuerza en todos aquellos que la conocimos
y la admiramos. Un legado que está muy por
encima de sus numerosos títulos nobiliarios y
de la antigüedad de la Casa Ducal más
importante de España. Ahora, nos toca a
nosotros recoger tu testigo, querida Luisa
Isabel, Excelentísima Señora Duquesa de Medina
Sidonia.
Hasta
siempre.
En
Sanlúcar de Barrameda, a 8 de marzo de 2008
AULA
GERIÓN