Aunque nunca estuvo documentada,
todo parece indicar que esta portada era una de las entradas
principales del antiguo convento de San Jerónimo de Sanlúcar,
el segundo edificio religioso que tuvo la ciudad.
Este convento fue edificado,
próximo al puerto de Bonanza, en 1440, junto a la antigua
Ermita de Santa María de Barrameda, que fue fundada por los
templarios en 1270 y quedó integrada más tarde en este
convento y hospicio de los padres jerónimos, fundado por el
I Duque de Medina Sidonia Juan de Guzmán.
Esta hermosa portada había quedado
integrada en una propiedad privada y fue demolida en 2005
para edificar un bloque de pisos. Al parecer, la Gerencia de
Urbanismo de Sanlúcar autorizó esta barbaridad, sin tener en
cuenta el extraordinario valor que poseía este testigo de la
historia más antigua de la ciudad.
Esta negligencia no tiene disculpa
posible. Este importante
elemento de la arquitectura sanluqueña tendría que haberse
conservado con toda la dignidad que merecía, bien
integrándola en el nuevo proyecto de la forma más adecuada
posible, bien reservándolo la ciudad para su puesta en valor
y para el disfrute de todos.
Construida con hiladas de ladrillo visto,
al modo andalusí, la portada tenía estilo propiamente
mudéjar y quedaba enmarcada por gruesos baquetones en los
laterales y sencilla moldura horizontal en la zona superior,
a modo de alero. Su estructura quedaba centrada por un arco de
entrada apuntado y abocinado con arquivoltas en degradación
y baquetones circulares. Las albanegas del alfiz, que
enmarcaba el vano de entrada, poseían una
preciosa decoración cerámica de lacería formada por un entramado
de alicatado geométrico. Estos bonitos paños se hallaban ornados con
pequeñas piezas cerámicas o aliceres vidriados en varios
colores, de los que aún en 2004 restaban bastantes con forma de
estrellas de cuatro puntas en color verde, como puede
observarse en las fotografías.
En definitiva, otra estampa para los álbumes de
la memoria sanluqueña, que tan cruelmente está siendo
eliminada por esta tiranía que están ejerciendo estos
exterminadores de nuestro Patrimonio Histórico.
