En el contexto de destrucción generalizada que está sufriendo el
Casco Antiguo de Sanlúcar, la calle Bolsa ha sido una de las más
lesionadas, cuyas demoliciones continúan al día de hoy, siendo
muchas de ellas ilegales. Esta calle es una de las principales del
Conjunto Histórico de Sanlúcar, declarado como tal en 1973, por lo
que está afectado por toda la legislación vigente en materia de
Patrimonio Histórico además de la normativa contenida en el PGOU.
Las bonitas casas de tipo tradicional andaluz y las añejas bodegas,
que configuraban los dos frentes de esta antigua calle, han ido
cayendo una detrás de otra. Este proceso de especulación
urbanística, llevado a cabo en los últimos cinco años, ha provocado
la desaparición y empobrecimiento de la histórica fisonomía de esta
calle, todo a costa de enriquecer los bolsillos de unos cuantos
“buitres” pertenecientes al imperio del ladrillo que nos gobierna.
En el tramo situado entre las calles Castelar y Cruces se han
agrupado y demolido varios inmuebles de la misma manzana, entre los
cuales se hallaba la casa nº 33, protegida por el PGOU con nivel
parcial (C-71), cuya normativa prescribe que había que conservar las
“fachadas, cubiertas y posición de los forjados pertenecientes a la
crujía de fachada”. Sin embargo, el constructor de turno ha obtenido
la pertinente autorización para su demolición de la propia Gerencia
de Urbanismo. Y en esta calle también se encontraba la significativa
Bodega Santa Ana, del siglo XVII, derribada recientemente, en cuyo
solar ya se están construyendo pisos.

Por otra parte, en esta calle existen varias casonas cerradas a cal
y canto desde hace varios años, las cuales se encuentran en peligro
de desaparición, pues ya lo dice el refrán: “casa cerrada, casa
arruinada”. Entre ellas destacan las espléndidas casonas protegidas
de Argüeso-Gutiérrez, nº 29 (B-43) y del antiguo Juzgado, nº 30
(B-44).
Las irregularidades urbanísticas cometidas en esta calle son tantas
que tan sólo, por poner un ejemplo, se puede citar la efectuada en
la casa nº 50 (esquina a Carril de San Diego), que a pesar de tener
protegidas sus fachadas, éstas se han alterado en alturas y huecos,
habiéndose demolido además toda la zona trasera.
El Aula Gerión ya denunció en 2006 las alteraciones que
estaba sufriendo durante las obras esta antigua Casa de la Peña
(comunicado de prensa 10/05/06),
protegida estructuralmente (B-48)
Los tramos de la calle Bolsa comprendidos entre la calle Mar y El
Barrio han quedado desfigurados por completo. La enumeración de
anomalías sería interminable. Las demoliciones de las casas
tradicionales se suceden cada día - la nº 82, 90, 96, 98, etc.,
etc.-, muchas de ellas protegidas. El caserío sanluqueño más genuino
está siendo arrasado por la especulación. Los solares y los grandes
carteles de las promotoras protagonizan la escena diaria.
Innumerables grúas, camiones, cubas y vallas invaden el espacio
urbano y son los protagonistas más cotidianos. En definitiva, la
imagen de esta calle, como todo el paisaje de la Sanlúcar histórica,
ha cambiado por completo.
Ejemplares excepciones a esta sistemática ilegalidad son las casas
conservadas con esmero por las familias Tallafigo, Hernández
(Almacén Hernández), Vargas (antigua panadería) o la casa del
matador de toros El Tato, entre otras pocas, así como la
rehabilitación llevada a cabo en la casa nº 26, que fue merecedora de
uno de los Premios a la Conservación de Patrimonio Histórico
otorgado por el Aula Gerión en su
Edición 2005.

Este demoledor recorrido por la calle Bolsa se puede realizar por
cualquier otra calle del centro de Sanlúcar, pudiéndose apreciar el
mismo espectáculo bochornoso. El histórico caserío de la ciudad está
siendo sustituido en su práctica totalidad por mediocres viviendas
de nueva cuño, que ni siquiera se distinguen por tener calidad o
estilo propios de una Arquitectura contemporánea con mayúsculas.
Ante este panorama detestable, el Aula Gerión solicita a las
autoridades pertinentes que se frene de una vez esta grave situación
y se sancione a los responsables de la destrucción de Sanlúcar.
Asimismo, Gerión refrenda la conclusiones del informe elaborado por
la delegación de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo,
sobre los abusos y codicias urbanísticas que se están cometiendo en
España, donde se asevera que estas graves situaciones son
“consecuencia de las ambiciones de alcaldes de medio pelo".
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