Los Arizón
fundaron una de las más importantes compañías comerciales de la
época, siendo tan destacada su actividad económica que llegaron
a prestar a Felipe V varias naves de su flota y los almacenes
sanluqueños fueron cedidos a la Corona por un tiempo con todos
sus beneficios. Sobresalieron también como terratenientes y
Jacinto Salvador de Arizón obtuvo el título de Marqués de Casa
Arizón (1739), siendo uno de los 75 nobles matriculados en la
Carrera de Indias.
El Conjunto Monumental Casa Arizón de Sanlúcar es un testigo
insustituible para comprender las relaciones comerciales del
eje Cataluña-Andalucía-América. Se trata de las dos residencias y
los edificios industriales de la compañía mercantil más
importante de Sanlúcar de Barrameda (puerta de América) y
una de las más relevantes de Andalucía. A través de sus
casas, almacenes y bodegas podríamos conocer hoy
al detalle –si nos lo dejaran en pie y se rehabilitara como
merece- el apasionante mundo de una gran compañía comercial,
las funciones mercantiles
y la formas de vida aristocrático-mercantiles de los siglos XVII
y XVIII. Sin embargo, en estos espacios históricos se están
construyendo ya nada menos que 52 pisos y 11 locales
comerciales, con sus correspondientes subdivisiones. Se está
eliminando por completo todas las unidades espaciales de
estas casas y almacenes que componen la finca, perdiéndose
para siempre un eslabón fundamental de la historia de
Andalucía.
La familia Arizón jugó un indudable protagonismo en la
cooperación entre el comercio andaluz y catalán a mediados
del siglo XVIII, participando directamente en el desarrollo
de la industria naval catalana, para asegurar que sus las
mercancías –vino, aguardiente y aceite, sobre todo, además
de trigo, avellanas, etc.- llegaran con garantías a Sanlúcar,
desde donde se reexpedía a los puertos americanos.
De procedencia irlandesa,
los Arizón se asentaron primero
en el puerto de Blanes y otra rama de la familia pasó a Sanlúcar en el
siglo XVII. Los Arizón gaditanos nunca perdieron el contacto
con sus parientes residentes en tierras catalanas. Es más, consolidaron sus lazos
mediante inversiones millonarias en frutos agrícolas y
aguardientes del Principado y en el armamento de buques
construidos en las playas de Maresme, entre otros lugares.
El vino del actual Marco de Jerez y los aguardientes
catalanes fueron los principales productos, además del
aceite, que se guardaron en las varias bodegas y almacenes
del Conjunto Monumental Arizón de Salúcar para ser reenviados al Nuevo
Mundo. Esas mismas bodegas y almacenes que ahora nos quieren
fragmentar en 52 pisitos y locales comerciales.
Sucesivamente, Felipe, Jacinto, Cristóbal, Diego, Salvador y
Teresa Arizón fletaron sus propios barcos, muchas veces
participados con otros industriales catalanes.
Asimismo, los
miembros de la familia Arizón destacaron como importantes
mecenas de las artes sanluqueñas: el primer marqués de Casa Arizón terminó a su costa la urbanización de la Plaza de la
Ribera (actual plaza del Cabildo), reconstruyó el puente del
Arroyo de San Juan, ayudó a las obras del convento de carmelitas
descalzos y legó importantes sumas a la Basílica de la Caridad,
Colegio de San Jorge y carmelitas descalzas.
Varias leyendas
han surgido alrededor de esta casa y su familia.
Algunas basadas en hecho reales como el procesamiento de Diego de Arizón
por haber asesinado a su esposa (1736), la
sanluqueña Margarita Serquera (que según cuenta la leyenda, fue
emparedada en esta casa), y a su mayordomo, Juan Peix, por
motivos de adulterio, ingresando prisionero en el castillo de
San Sebastián de Cádiz. El Rey lo indultó a cambio de la
indemnización de 60.000 pesos, cantidad que fue destinada a las
obras del Palacio Real de Madrid. Arrepentido, don Diego hizo
donación de su fortuna a varios conventos sanluqueños. También
benefició a la iglesia de La Victoria y legó una manda
testamentaria para reconstruir la capilla y altar de la cárcel
de Sanlúcar. Aún hoy existe
la creencia de la aparición del espíritu
de la esposa asesinada, la dama blanca, que deambula por
la casa y el torreón durante las noches de luna llena.
Bibliografía:
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una familia sanluqueña), El Pliego del Ateneo, nº 2,
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Martínez Shaw, Carlos:
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